lunes, 20 de agosto de 2007

MI ENCUENTRO CON UN ANGEL

ANGEL

Busqué un ángel

Y no encontré ninguno

Luego vi a ese ser maravilloso

Caminado hacia mí, plácidamente

Con sus pasos suaves y pausados

Vestida de brisa, con alas de luz

Y sin aureola

Entre algas, y caracolas.

Venia del mar, sin prisa

Con sus brazos extendidos

Y sus suaves manos blancas, abiertas para estrecharme

Fui a su encuentro, caminado hacia ella

Como al encuentro con mañana

Meciendo mi cuerpo al son de su sonrisa

Cantando la melodía que la hacia andar

Su canción sonaba como campana

Con el Tañido de un himno de libertad

Cantó a mis mañanas tristes

Con la guitarra del sol de su amanecer

Y vi como florecieron sus ojos

A la luz de la luna de mi anochecer

Me senté a la sombra de su perfil

Y cuando inclinó su cabeza

Cayó a mi lado su larga y negra cabellera

Su piel era de rocío de la mañana

La mía de fogata al anochecer.

Ella lavó mis mentiras

Y me regalo de sus manos un poquito de esperanzas

Mezcladas de amaneceres

Me recosté de su cuerpo para sentir su calor

Y recordar como siente el candor un niño durmiendo

Y así pude mirar caer, la tarde sobre su vientre

Ella trajo su semilla fresca, pero mi tierra era de ayer

Aunque yo pienso

Que una buena cepa, aun en un desierto puede crecer

Ella es la que vino, y se llevó mis miedos

Y también mis penas que no me dejaban andar

Fueron años pesados de arrastrar

Ella es la que llegó, como aura fresca de la mañana

Pero ya era mi atardecer

Ella es la que vendrá

Por que es la única planta, que queda viva

En la selva de la verdad

Abrió sus alas que no habían volado

Y posó su boca sobre la mía

Me recordaron, los labios que no han besado

Me guió hacia un horizonte infinito

Y me pidió que le entregara mis sueños

Que pronto me devolvería

Ven, me dijo, sigue mi camino

Te llevaré por un mundo de sueños, y también de espinos

Sin que nada dañe tu ser

Volví con ella, a donde nací, volví al lugar

Volví de nuevo, como las olas, cuando vuelven al mar

Nada había cambiado, todo parecía igual

La sonrisa de mi madre

Sus manos cruzadas sobre el delantal

Veinte años mas

Plenos de recuerdos que olvidar

Pero no importa, volví a mi hogar

Me llevó por un atajo a las bellezas de un mundo

Guardadas solamente para los que sabemos soñar

ISILO 2001-02-10

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