A ustedes que están comenzando la vida en medio de todas estas congojas que afligen nuestra patria. Sin virtudes publicas que imitar, ni suficientes ejemplos sanos que seguir. Con pocas aspiraciones nobles que admirar, y amenazados por la falta de crédito, en todos los principios que enaltecen el alma y dan vigor a nuestros espíritus.
A ustedes. Con toda mi humildad, les dedico todo lo que he escrito; que son reflejos muy antiguos de mi memoria, y donde a pesar de mi rudeza, y el primitivo estilo de mi pluma, aun brilla resplandeciente dentro de mí, el recuerdo que tengo de mi pasado.
Cuando la semilla perniciosa de la pasión política, germine en sus mentes, cuando la duda penetre dentro de vuestros corazones, y el vil materialismo consumista, se esfuerce en obscurecer la radiante claridad de sus espíritus.
Cuando cansados del batallar continuo, por tratar de alcanzar el verdadero ideal, que un día huyó de nuestro suelo, y sientan su orgullo humillado, y les asalte la tristeza; y así como yo, un día entren en la nefasta tentación, de despreciar la patria, y maldecir en algún momento de sus vidas la tierra en que nacieron. Les ruego que lean mis escritos, que recorran sus líneas con tranquilidad y sin prisa, y deberán a vuestro padre: sino la dicha de poder ver el camino que yo siempre quise mostrarles, les ofrezco un sentimiento noble y generoso, cristalino y puro, humilde y sencillo, muy diferente a las miserias que les ofrece el presente.
Por siempre
PAPÁ.
A ustedes. Con toda mi humildad, les dedico todo lo que he escrito; que son reflejos muy antiguos de mi memoria, y donde a pesar de mi rudeza, y el primitivo estilo de mi pluma, aun brilla resplandeciente dentro de mí, el recuerdo que tengo de mi pasado.
Cuando la semilla perniciosa de la pasión política, germine en sus mentes, cuando la duda penetre dentro de vuestros corazones, y el vil materialismo consumista, se esfuerce en obscurecer la radiante claridad de sus espíritus.
Cuando cansados del batallar continuo, por tratar de alcanzar el verdadero ideal, que un día huyó de nuestro suelo, y sientan su orgullo humillado, y les asalte la tristeza; y así como yo, un día entren en la nefasta tentación, de despreciar la patria, y maldecir en algún momento de sus vidas la tierra en que nacieron. Les ruego que lean mis escritos, que recorran sus líneas con tranquilidad y sin prisa, y deberán a vuestro padre: sino la dicha de poder ver el camino que yo siempre quise mostrarles, les ofrezco un sentimiento noble y generoso, cristalino y puro, humilde y sencillo, muy diferente a las miserias que les ofrece el presente.
Por siempre
PAPÁ.
isilo
Abril, 1 DE 1.995
Ivan Sira López.
Abril, 1 DE 1.995
Ivan Sira López.
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