jueves, 4 de octubre de 2007

SOBRE LA MUERTE

Dijo el poeta García Lorca un día: “La muerte es la piedra donde los sueños gimen”

Miguel de Cervantes pensaba: “Lo mas parecido a la muerte, es el sueño”

Margarite Yurcenar: “Los que morimos jóvenes, somos los mas amados de Dios”

Yukio Mishima: “La muerte de un joven, es un instante de extrema armonía en el Universo”

Gustavo Adolfo Becker escribió: “Dios mío, que solos se quedan los muertos”


EL MOMENTO DE LA TRANSICIÓN


Me contaron un día, algo que yo ignoraba, pero que presentía. Después del dolor. Viene un inefable e indescriptible mundo, que contiene en su interior tantos y tan extraños y oscuros laberintos, y pasadizos por los cuales aun no hemos pasado. Asemejan las aguas de un río eterno y revuelto, que arrasa todo recuerdo en forma rauda y violenta. Y luego en su cascada sucumbimos en un inefable instante, con esa indescriptible elegancia, suavidad y belleza ,con la que un pañuelo de seda se desliza por la superficie de una mesa de Caoba pulida hasta la oscura e incierta lejanía del suelo.





ISILO

05/01/2000

domingo, 30 de septiembre de 2007

CHEPINNA

La nostalgia me hace añorar los tiempos idos, los recuerdos de mi infancia, los recuerdos cuando niño, los recuerdos de mi barrio, de casitas uniformes, todas de rojos techos, algunas con flores en sus balcones. Todas con chicos traviesos. Como añoro los chicos de mi barrio de caritas sucias y calzones largos,algunos con zapatos rotos, otros con narices sucias, los recuerdo ahora como soldaditos de juguete marchando de prisa, con una honda en la mano, un trompo en el bolsillo, bajo el brazo el cometa azul de los sueños, y en rostro una picara sonrisa. Recuerdo a la catira Chepinna, carita pecosa, ojos verdes jade, mirada felina. De largos vestidos y botas de varón, la recuerdo ahora, la estoy viendo ahora, la estoy soñando ahora, cuando acostados sobre la hierba de la colina, mirando las nubes, con ilusión de niña y un beso, como un sello, me juro eterno amor. Volví esa tarde, convertido en un caballero cruzado. Como Quijote cualquiera, un poco asustado, hablando de la libertad de poder reír, de poder amar, de poder soñar. Es por eso que todavía hoy, en algún rincón de mi corazón, hay un sentimiento esperando por ti.

Dedicado a:

Josefina Roades

Isilo 13/7/2000

jueves, 23 de agosto de 2007

CONTANDO COSAS

Versos Orates

HOY QUIERO CONTAR COSAS

Esta noche mi espíritu está en paz, me siento en calma
Y quiero conversar, para contar cosas
Quisiera contar tantas cosas.
Tantas, como los recuerdos ayuden, a vaciar mi corazón henchido
Pudiera contar muchas cosas.
Puedo contar lo que es la sed, Lo que es el hambre
Como son las noches frías, oscuras y con lluvia
Y lo que dentro de mi alma siento, arropado con mi manto de tristeza, como abrigo
Cuando el frío de la soledad, hace crujir en mi memoria, mis recuerdos mas perdidos
O cuando bulle en mi conciencia, un enjambre de estrellas y planetas
Y murmura en mis oídos, el suave rumor de la brisa tibia.
Puedo contar como es la soledad.
Que es la angustia, de sentirse como Datilero erguido y solitario, en calcinante desierto.
O como velero sin timón, perdido en una calma desesperante, de un inmenso océano.
Puedo contar de la tristeza, lo que es mirar al infinito noche y día Esperando una señal del cielo, que ponga fin a mi agonía.
Puedo contar lo que es soñar, y nadar en un mar de fantasías, que me lleva imposibles dimensiones.
Y me sumerge en un mundo de utopías
Puedo contar de la felicidad, de lo que siento, al agarrar la gordezuela mano de un pequeño niño De ver el galopar de un potro, sobre un pastizal infinito.
Del correr alegre, interminable y cantarin, el agua de un longevo río.
De las ramas de un gigantesco y majestuoso árbol.
De las tardes flácidas de estío.
Puedo contar como es la angustia, que es la traición, la felonía
Es el dolor de sentir lo que es, y no lo que creía
Puedo contar cosas horribles, que suceden a hombres en conflicto
Puedo contar de la amargura, de ver ante tus ojos y morir en tus brazos, un noble amigo
Puedo contar cosas bonitas, contar de ruinas de ciudades viejas
Y sentarme a soñar sobre sus piedras, con mundos de antiguas y mágicas leyendas
Quisiera contar del azul del Nilo, del desierto inmenso, de espejismos, de sus largas y sinuosas caravanas
De las selvas, de su misterioso entorno, con sus extraños y mágicos sonidos y colores
Puedo contar de ciudades de grandes edificios
Donde la vida y las esperanzas, cual mágico carrusel, giran
Puedo contar cosas insólitas, sobre el infinito, donde todo es nada y nada es todo
O cuando al cortar una flor, puedo desorbitar una estrella
O cuando en el silencio más profundo, el aletear de una frágil mariposa, puede desatar una tormenta en un lejano suburbio de mi mágico y pequeño mundo
O de los sonidos del silencio, cuando tu espíritu susurra verdades a tu oído
Quisiera contar del gemir del viento, cuando roza las cornisas de los altos picos
De la luz de la mañana, del vaivén de las aguas
De los cielos límpidos de Enero, del titilar de las estrellas
De vetustas y misteriosas catedrales
De las viejas canciones que los guerreros cantaban
De aquellos antiguos y lejanos sueños, donde todo se deseaba.


Isilo 1997

ANIVERSARIO

Aun recuerdo nuestra luna de miel

La celebramos riendo como niños eufóricos, con una botella de insípida y fría agua

La que imaginamos era champaña sacada de aquel tranquilo, y cristalino río

Donde, sobre su arena juntos pasamos aquel fin de semana estival

Cobijados solo, por un inmenso cielo azul colmado de estrellas.

Y plenos nuestros corazones de sueños y de anhelos

Lo cual hizo que todos nuestros deseos, resultaran milagrosamente verdaderos

Nunca he podido comprender, el más grande de todos aquellos milagros

Que estuviera junto a mí que no era nadie en ese instante

Quien no era mas que un aprendiz inmaduro de Poeta, de divertidos gestos juveniles

Aquella bella mujer de blancas y lindas manos, largos y negros cabellos

En aquel sublime momento y teniendo como mágico escenario un trapiche de siglos pasados

Y donde tuve que pagar muy caro, la dura y ardorosa firmeza de su carácter

Esta noche es otro nuevo aniversario de aquel maravilloso momento

Y yo intento elevarme en el misterio de la noche

Y poder volar, escondido dentro de la conciencia de mi espíritu

Para así poder recorrer la distancia que han recorrido tus pies, en estos longevos y fríos años.

Y asì poder sacudir y botar mis viejas angustias.

Y también poder preguntarle ilusionado otra vez a esos sueños que hacen posible los milagros.

Como si el tiempo estuviera detenido en aquel instante una vez más siempre de nuevo.

Por tus bellas manos, y poder llevar hasta ellas, con una sumisa reverencia de novicio

Un pequeño presente, un humilde poema hecho como un regalo al amor

En honor al bello recuerdo de un instante que tiende a desvanecerse

Y ser arrastrado

Por el frío viento del cruento otoño que ya está azotando mi memoria


Isilo VII-XII 1970

lunes, 20 de agosto de 2007

HELENA, Eterna como el tiempo

Ella era como ese silencio que precede, los rituales sagrados de iniciación. Solamente interrumpido, por un irreverente, sordo y lejano ladrido, o como el suave rumor de la hojarasca, empujada por la brisa; lo que rodeaba ese espacio, en que cada piedra, cada trozo de madera, aun la fuente Revestida de un aterciopelado musgo, y llena hasta el borde de un agua fresca y cristalina, y la hiedra que se adosaba a sus ladrillos, poseían su propia identidad, y reclamaban su mudo y silencioso testimonio al Universo.
He penetrado en ese laberinto, ciento de veces, en mis sueños y en mis pensamientos, que asemejaba las paredes de un viejo castillo, medieval amurallado de gruesos y abovedados muros. Siempre llevado por el capricho, el azar, ò la magia del deseo, pero siempre con la misma constancia de servidumbre, y la misma dócil obediencia de sacerdocio, me recibió, el mismo cálido silencio, y una misma dulce temperancia, con una tangible fragilidad de algo que se nos asoma, definitivo y eterno.
Todo flotaba en su divino espacio, en aquellas habitaciones, nada pesaba; la materia se volvía etérea, los muebles se hacían difusos y tenues como el tul, ò la niebla. Allí el fragor de la vida, dejaba de latir, por un instante, detenida por el silencio. Allí mi asombro se habituaba a sí mismo, y quedaba preso en la eternidad de su mirada cándida. La vida se me hacia ejemplar, ausente el juicio, solo quedaba espacio para los gestos, las caricias, el deseo, y su cansancio, y luego, el dolor del placer, que como un tropel, que en su detenida instancia, se asomara a la vida, cesaban los ladridos y se aquietaba la brisa.
Un rayo de luz cruzó una tarde el recóndito recinto sombreado, revelando nuestros cuerpos, Desnudos y unidos, estábamos solos, convertidos en ausencia, en paz reconciliada, era como sí el espacio el tiempo y la luz, convertidas en una tímida brisa, nos ligara a la eternidad, era una comunión, luego la despedida, nuestra separación primero imperceptible, luego nos íbamos devolviendo lenta y suavemente al fragor de lo cotidiano, y mientras el tiempo estaba todavía, por un momento detenido ella extendía con suavidad su mano, de largos y exquisitos dedos, me entregaba su dulce y cálida sonrisa, con su adiós. Ausente escuchaba aun, su melodiosa voz, suave y afectuosa, nada más alejado de su carácter, que la altisonancia en su voz, incapaz de un grito, y de nada que perturbara el orden de las cosas en el universo. Todo su espacio estaba dentro de su tiempo, nada que en ella no encontrara su nobleza mezclada con la materia.
Al traspasar su mágico mundo de ladrillos y barro, de Luna y cal, de barandales de caoba, de cemento sobado, de hermosos techos antiguos, de caña pulida con diminutos ventanales, que daban a torreones de silencio y que descubrían, hacia un bello abrevadero colonial, donde yo como un antiguo viajero extraviado sacié mi sed, y encontré un día el remanso, el sosiego, la paz y la tranquilidad. Así era su espacio que también era su tiempo silencioso, de sueños deslumbrantes, y de una realidad mágica, dueños del Arcano. Nada en ese mundo, que delatara duda o indiferencia, testigo el tiempo, que se movía entre la sensualidad y la pureza, siempre rotunda, hermosa y cálida, entera, fraterna y total. Crecida como el universo que la cobijaba de un tiempo sin limites hacia algún horizonte que había cruzado ya la eternidad.
Toda su presencia era enigma, misterio, soledad. Su rostro, largo de pómulos, y finos rasgos asiáticos, bello hasta la seducción, se me repetía como en una cámara de espejos de feria en mi mente. Mujer de exuberante hermosura, y generosa desnudez, tocada alguna vez solamente con un sombrero, me hacía recordar los impresionistas lienzos de Sesanne o de Renoir. O aun cubierta solo de velos y de tules, ò sentada en la levedad de una hamaca, ò tendida sobre el frágil equilibrio de su entrega.
Figura solitaria, dotada de una dignidad única intransferible, definitiva.
Ni un gesto, ni un grito, nada que perturbara la dimensión de su inmensa eternidad. Una perfecta comunión, entre belleza y bondad, entre dignidad y vida. De caminar hermoso y pausado, entre los olores de su mundo, de Caoba, Algarrobo y Caña brava, de césped regado por fina llovizna de límpida madrugada, que alguna vez penetrara, através de los grandes ventanales, desde donde, a veces la observé, en un patio central de ladrillos geométricos, caminando ò apoyada en un barandal de bronce, que hacia como de línea, que cubre el espacio de su mínimo horizonte.
Joven; Pero parecía tener la edad del universo, por enigmática, por su hermosura, por su silencio por su misteriosa soledad.
¿De donde vino un día? Porque su pensamiento parecía haber sido recogido en el dolor de un viaje de ida, o de huida. A veces se asomaba a la vida, en un inmenso portón de madera, y oteaba en la lejanía del paisaje, algo que se pareciera a su antiguo, lejano y enigmático mundo, tal vez perdido para siempre, en la inmensa lejania del tiempo.
Solemne, sensual, majestuosa, hembra colosal, de hermosa melena que caía, como cascada roja, desbordada. Y aun cuando tapada apenas por un chal, que le cubría los hombros y dejaba sus hermosos pechos al desnudo, sonriendo al enigma de su grandeza, y reclamando para su figura, algún altar Griego o Persa, ya perdido para siempre, en nuestra época de incredulidad.
Siempre femenina, aun en la hamaca sentada, con sus piernas cruzadas, entregada al Universo, como la Luna resplandeciente. Su figura condensaba, sus propios rasgos orientales de nómada errante, de enamorada de la Luz y de los colores del trópico, que se sumó a la vida implacable, que se subyugó a la irreductible voluntad de la belleza, que trató de alcanzar la ferocidad de la perfección, de lo que hacia y de lo que creía. De mirada afable Sencilla, que decidió refugiarse un día, en las ruinas de mi Pequeño Mundo, donde yo la descubrí, entre los escombros, una tarde de estío, y tal vez donde pensó crear un mundo deslumbrante, para que al final de su jornada poder entregar el testimonio, de su estadía en este planeta. Pero al final fui yo, quien finalmente terminó apresado a ella, detenido en el tiempo eternamente.
¿Porque habrá huido de su mundo?, ¿Tal vez los horrores vergonzosos de la guerra?.

Creo que llegò la hora, de rendirle un honroso y merecido tributo.



Dedicado con todo cariño a: Helena Andersen


ISILO

MI ENCUENTRO CON UN ANGEL

ANGEL

Busqué un ángel

Y no encontré ninguno

Luego vi a ese ser maravilloso

Caminado hacia mí, plácidamente

Con sus pasos suaves y pausados

Vestida de brisa, con alas de luz

Y sin aureola

Entre algas, y caracolas.

Venia del mar, sin prisa

Con sus brazos extendidos

Y sus suaves manos blancas, abiertas para estrecharme

Fui a su encuentro, caminado hacia ella

Como al encuentro con mañana

Meciendo mi cuerpo al son de su sonrisa

Cantando la melodía que la hacia andar

Su canción sonaba como campana

Con el Tañido de un himno de libertad

Cantó a mis mañanas tristes

Con la guitarra del sol de su amanecer

Y vi como florecieron sus ojos

A la luz de la luna de mi anochecer

Me senté a la sombra de su perfil

Y cuando inclinó su cabeza

Cayó a mi lado su larga y negra cabellera

Su piel era de rocío de la mañana

La mía de fogata al anochecer.

Ella lavó mis mentiras

Y me regalo de sus manos un poquito de esperanzas

Mezcladas de amaneceres

Me recosté de su cuerpo para sentir su calor

Y recordar como siente el candor un niño durmiendo

Y así pude mirar caer, la tarde sobre su vientre

Ella trajo su semilla fresca, pero mi tierra era de ayer

Aunque yo pienso

Que una buena cepa, aun en un desierto puede crecer

Ella es la que vino, y se llevó mis miedos

Y también mis penas que no me dejaban andar

Fueron años pesados de arrastrar

Ella es la que llegó, como aura fresca de la mañana

Pero ya era mi atardecer

Ella es la que vendrá

Por que es la única planta, que queda viva

En la selva de la verdad

Abrió sus alas que no habían volado

Y posó su boca sobre la mía

Me recordaron, los labios que no han besado

Me guió hacia un horizonte infinito

Y me pidió que le entregara mis sueños

Que pronto me devolvería

Ven, me dijo, sigue mi camino

Te llevaré por un mundo de sueños, y también de espinos

Sin que nada dañe tu ser

Volví con ella, a donde nací, volví al lugar

Volví de nuevo, como las olas, cuando vuelven al mar

Nada había cambiado, todo parecía igual

La sonrisa de mi madre

Sus manos cruzadas sobre el delantal

Veinte años mas

Plenos de recuerdos que olvidar

Pero no importa, volví a mi hogar

Me llevó por un atajo a las bellezas de un mundo

Guardadas solamente para los que sabemos soñar

ISILO 2001-02-10

domingo, 19 de agosto de 2007

A MI HIJO MENOR

Ahora que te estoy viendo pasar tranquilamente, de niño a hombre adulto, quiero que me prestes atención, cuando te hable de cómo cambiará tu vida, quiero explicarte cosas acerca de tus nuevas realidades, de aquellas en que el bueno no triunfa siempre como en las películas, y que cuando veas los horrores de la guerra en televisión, es noticia lo que estás viendo y no una comedia.

Quiero que comiences a prepararte para las nuevas sensaciones que vienen con la edad. Para la alegría, y para el dolor que ocasiona un gran amor, para el agrado que trae consigo una amistad verdadera, y también la tristeza tan dolorosa y profunda que genera una traición.

Quiero que aprendas a enfrentar las dificultades que se te presenten; con juicio, con lógica, con firmeza y sin temor. Quiero que comprendas que a pesar de la corrupción social, económica y política que vivimos a diario, todo en esta vida es factible, cambiable, fácil de resolver y de manejar de una forma honesta.

Voy a cederte los instrumentos necesarios para formar tu personalidad, para procesar tu futuro, para vigorizar tu carácter. Con ellas descubrirás que para ser un hombre útil, sano y honesto, deberás ejercitar tu cuerpo, nutrir tu intelecto, apoyarte en Dios, ayudar a tu prójimo más débil, obedecer las leyes, pelear por tus ideas, y respetar las ideas de los demás. También reconocerás las oportunidades y sabrás aprovecharlas sin perjudicar a nadie, ni abusar de los demás, bien sean débiles intelectuales, sociales, o incautos.

Quiero por sobre todo, que aprendas a decidir por ti mismo, y aceptar el compromiso por tus acciones, para que nunca te lamentes de haber permitido que otros forjaran tu destino. Para que nunca mires hacia atrás con nostalgia por lo que pudo haber sido, sino que te sientas plenamente satisfecho por lo que fue.

Yo alabaré tus triunfos y sufriré tus desventuras, seré cómplice con tus logros, y tus fracasos. Y en lo bueno y en lo malo seré incondicional contigo. Aprenderás que no estas solo en este mundo, que eres parte muy importante en el núcleo familiar y social que se extiende a medida que interactúas con tu medio. Que mientras mayor sea tu circulo social, mas se enriquecerá tu vida, pero mayores también serán tus responsabilidades morales con todo aquel que te rodea. Para ello deberás reflexionar siempre antes de actuar, para poder calibrar con certeza las consecuencias de tus acciones y su potencial efecto sobre todos aquellos que te queremos.

Quiero enseñarte hijo mío, que puedes ser bueno sin que abusen de ti, que se puede ser valiente sin arriesgar inútilmente la vida. Que no serás menos hombre por que llores o sientas miedo alguna vez, o porque le seas fiel a tu mujer. Que más vale la pena, ganarse el respeto de tu enemigo, que la adulación de un amigo. Que se puede ser justo sin ser implacable, que se puede ser discreto sin ser retraído, que se puede ser religioso sin ser fanático.

Sé muy bien que el camino de la adolescencia, es difícil de transitar, lo sé muy bien, porque yo lo recorrí y logré llegar airoso al otro lado, por eso te digo, que le tengas respeto, pero no le tengas miedo, por que llevas contigo una prenda de incalculable valor; cuentas con el apoyo incondicional de Papá, de Mamá, de tu hermano y de tu hermana mayores, y de todos los que te aprecian en todo, como me pasó a mí.
Papá


P.D.
Tienes que prometerte a ti mismo, que pondrás todo tu empeño en ser mejor que nosotros, tu familia. Que tratarás de subir unos peldaños más altos en la escalera de la vida. Y no importa el momento de tu vida ni la hora, para cuando necesites ayuda de tu familia, que siempre la tendrás.
Te amo



Ivan Sira Mayo, 1995 <

DEDICATORIA

A MIS HIJOS

A ustedes que están comenzando la vida en medio de todas estas congojas que afligen nuestra patria. Sin virtudes publicas que imitar, ni suficientes ejemplos sanos que seguir. Con pocas aspiraciones nobles que admirar, y amenazados por la falta de crédito, en todos los principios que enaltecen el alma y dan vigor a nuestros espíritus.
A ustedes. Con toda mi humildad, les dedico todo lo que he escrito; que son reflejos muy antiguos de mi memoria, y donde a pesar de mi rudeza, y el primitivo estilo de mi pluma, aun brilla resplandeciente dentro de mí, el recuerdo que tengo de mi pasado.
Cuando la semilla perniciosa de la pasión política, germine en sus mentes, cuando la duda penetre dentro de vuestros corazones, y el vil materialismo consumista, se esfuerce en obscurecer la radiante claridad de sus espíritus.
Cuando cansados del batallar continuo, por tratar de alcanzar el verdadero ideal, que un día huyó de nuestro suelo, y sientan su orgullo humillado, y les asalte la tristeza; y así como yo, un día entren en la nefasta tentación, de despreciar la patria, y maldecir en algún momento de sus vidas la tierra en que nacieron. Les ruego que lean mis escritos, que recorran sus líneas con tranquilidad y sin prisa, y deberán a vuestro padre: sino la dicha de poder ver el camino que yo siempre quise mostrarles, les ofrezco un sentimiento noble y generoso, cristalino y puro, humilde y sencillo, muy diferente a las miserias que les ofrece el presente.

Por siempre
PAPÁ.
isilo

Abril, 1 DE 1.995
Ivan Sira López.


GRANDES Y PEQUEÑOS SUEÑOS

A MIS HIJOS:

A ustedes que están comenzando la vida en medio de todas estas congojas que afligen nuestra patria. Sin virtudes publicas que imitar, ni suficientes ejemplos sanos que seguir, Con pocas aspiraciones nobles que admirar, y amenazados por la falta de crédito, en todos los principios que enaltecen el alma y dan vigor a nuestros espíritus.
A ustedes. Con toda mi humildad, les dedico todo lo que he escrito; que son reflejos muy antiguos de mi memoria, y donde a pesar de mi rudeza, y el primitivo estilo de mi pluma, aun brilla resplandeciente dentro de mí, el recuerdo que tengo de mi pasado.
Cuando la semilla perniciosa de la pasión política, germine en sus mentes, cuando la duda penetre dentro de sus corazones, y el vil materialismo consumista, se esfuerce en obscurecer la radiante claridad de sus espíritus.
Cuando cansados del batallar continuo, por tratar de alcanzar el verdadero ideal, que un día huyó de nuestro suelo, y sientan su orgullo humillado, y les asalte la tristeza, y así como yo; un día entren en la nefasta tentación, de despreciar la patria, y maldecir en algún momento de sus vidas la tierra en que nacieron. Les ruego que lean mis escritos, que recorran sus líneas con tranquilidad y sin prisa, y deberán a vuestro padre, sino la dicha de poder ver el camino que yo siempre quise mostrarles, les ofrezco un sentimiento noble y generoso, cristalino y puro, humilde y sencillo, muy diferente a las miserias que les ofrece el presente.



Por siempre
PAPÁ.
Abril, 1 DE 1.996
F.J. Sira López.





DEDICO TODO LO QUE HE HECHO EN MI VIDA: A TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO, A ESOS SERES BELLOS Y RESIGNADOS, QUE MARCHAN SIN DESCANSO, HASTA EL FINAL, A NUESTRO LADO, INQUEBRANTABLES EN LA DESGRACIA DE LA RUINA, SERENAS EN EL ESPLENDOR DEL ÉXITO.
A ELLAS, QUE HACEN POSIBLE; LA DICHA DE AMAR, EL MILAGRO DE NACER, EL GOZO DE TRIUNFAR, Y LA PAZ AL MORIR.

ISILO. MCMLVIII


A LOS HIJOS MIOS QUERIDOS HIJOS MIOS, YO LES PODRÉ COLMAR DE CARIÑOS, DE CUIDADOS, DE CONSEJOS. PODRÉ DEJAR VACIO MI CORAZÓN, Y DARLES TODO EL AMOR QUE HAY EN ÉL, PERO NUNCA, NUNCA, PODRÉ DARLES MIS PENSAMIENTOS, PORQUE USTEDES TIENEN LOS SUYOS PROPIOS. PODRÉ ABRIGAR SUS CUERPOS CON EL MIO, DEL FRIO, CRUDO, E IMPLACABLE INVIERNO, PERO NUNCA, NUNCA PODRÉ ABRIGAR SUS ESPÍRITUS. PORQUE VUESTROS ESPÍRITUS SON JÓVENES Y OSADOS, Y VIVEN EN LA CASA DEL MAÑANA. Y A MÍ VUESTRO MUNDO DEL FUTURO, ME ESTÁ PROHIBIDO VISITARLO, NI SIQUIERA EN MIS SUEÑOS.

PAPÁ MCMLXXXVI


Dedicatoria muy especial.

A MIS HERMANAS: RAQUEL, SARAH, RAIZA, THIRZA, NORMA, GENDA, LIAH, y ADA: SOIS MIS HERMANAS, EN UN PASADO QUE POR MAS QUE ME ESFUERZO EN ASIRME A EL, YA NO ME PARECE MIO. EN TODAS VOSOTRAS INGENUAMENTE AMÉ, LO QUE NO SABIA QUE VOSOTRAS ERAIS. DORMID PUES INDIFERENTES Y AUSENTES, VUESTRO DULCE, LARGO, Y APACIBLE SUEÑO. MIENTRAS TANTO YO ME DIRIJO LENTAMENTE, HACIA MI HORIZONTE LEJANO, Y VOY DESMIGANDO LAS SILABAS SILENCIOSAS Y LUMINOSAS DE VUESTROS NOMBRES, Y NO LES LOGRO ENCONTRAR, AUNQUE SEA UN MINÚSCULO ESPACIO DONDE UBICARLAS EN MI SOLITARIO, TRISTE, Y PEQUEÑO MUNDO.


ISILO
"Catire" MCMLXX