La cárcel es la prueba de que la libertad existe....soy libre, luego puedo estar prisionero.
¿Que es la justicia?
¿La plebe que condenó a Jesús y libertó a Barrabás?
¿El Consejo de guerra que condenó al Tte.Dreyffus?
“La Justicia camina tan despacio que envejece en el camino, y cuando llega, nadie logra reconocerla, porque aparece decrépita y convertida en injusticia”
ISILO 59
El Poder Judicial, es lo que yo llamaría La Ciencia Penal. Que es hoy en día la ciencia de la tortura. Es el arte de ponerle un candado a la puerta de tu casa después que te han robado el televisor. Es la conmovedora fe en que los neuróticos que odian las Leyes Sociales, puedan llegar a amarlas si los confinamos en unas pocilgas, sucias, obscuras y malolientes, donde casi no se les da de comer o en el mejor de los casos se les da de comer poco y malo, se les obliga al ocio y ademas se les pone convivir con las mismas personas, por cuyo trato ha sido una de las principales causas de su detención. Es pues el Santo Credo basado en la premisa Que: “Dios creó a los seres humanos para que sean eliminados en su mayoría. Que es un pecado que un hombre común, cometa un asesinato. Pero es una loable virtud que el Estado representado por la policía, y por los Jueces asesine a los criminales en nombre de la Ley.” “ Es la teoría, que los hombres elegidos por la habilidad que demuestran en aporrear y torturar a los presos, puedan; si se les deja realizar sus tareas en la obscuridad, sin que la Opinión Publica se entere, conseguir que estos mismos penados lleguen algún dia a amar la virtud de la Ciencia Penal”
Muchos grandes criminólogos han opinado, que el sistema carcelario actual -Depósitos de seres humanos tipo medieval- debe ser transformado radicalmente. ¿Pero que sistema debería ocupar, entonces su lugar?
Hace apenas cien años, la mayoría de las autoridades creían que la tortura, -una practica muy de moda en el mundo civilizado de esa época- era algo vergonzoso e inhumano, pero no habian cambiado el sistema, porque no sabían con que reemplazarlo en ese momento. No me cabe la menor duda que previamente se decían a sí mismos “En teoría estoy en contra de la tortura, porque después de todo soy un criminalista practico, y mientras no tengamos algo mejor, seguiremos utilizando el Potro, el Cepo, la Guillotina, el Garrote vil. Pero como soy humanitario, creo que se debe poner una almohadilla blanca, debajo de la cabeza del criminal al ponerlo en el instrumento de tortura y también en el de la muerte”
El ciudadano común cuando se entera por la prensa o por la televisión de un crimen atroz e infame exclama siempre: "Tenemos que aumentar la duración de las penas o tenemos que bajar la edad de imputabilidad” Tiene razón en detestar todo tipo de crimen, pero lo que debían decir es: “Como los crímenes van en aumento, el sistema penitenciario es sin duda alguna, un claro y rotundo fracaso, tenemos que buscar otra forma de tratar a los criminales”
¿Qué debería ocupar el lugar de las prisiones?
Sin duda alguna, algo fundamental, una institución parecida a la Libertad Condicional, por que si es feo y vergonzoso el sistema de prisiones que poseemos hoy en día, es peor aun el condenar de por vida, a un individuo por sus antecedentes o condición “Per-sé” a no encontrar un empleo decente, o a execrarlo de nuestro mundo civilizado.
Pienso que se debería crear una institución, para aquellos que, solo necesitan un poco de ayuda para reconstruirse moralmente. Pero, para aquellos éticamente enfermos, para los incurables, un encierro sano en una Cárcel-Hospital psiquiátrico especial y seguro. Si no hay razón para castigar a un enfermo de Cáncer o de cualquiera otra enfermedad del cuerpo, tampoco deberia haberla para castigar a un enfermo ético, de la mente ó del espíritu.
La prisión en sí está destinada a desarrollar por métodos violentos, todos esos rasgos antisociales, por los que al parecer, son los motivos que llevamos a las personas a la cárcel, -y digo al parecer, por que en realidad, llevamos a las personas a una mazmorra, porque no sabemos que hacer con ellas- y por lo tanto los Jueces, los Fiscales, la Policía, y el resto de los que componemos la Sociedad, las escondemos en cuallquier parte, para no verlas, y demostrarnos a nosotros mismos, que el problema está resuelto.
Si el Estado se lo propone, Las prisiones, pueden ser Institutos decentes de reeducación, una combinación de hospital, laboratorio de psicoanálisis, instituto técnico y granja. Donde el trabajo del prisionero sea un aprendizaje vocacional.
La Asamblea Nacional, debe comprender que los enfermos de la ética ó del espíritu, necesitan tanto o más cuidados y atenciones que los enfermos del cuerpo y no se debe confundir nunca justicia con venganza, con abuso de poder o complacencia.
Cuando una nación dobla el crecimiento de su población, la población penal también tiende a aumentar, por eso hay que tomar las mismas precauciones que se hacen cuando se fundan nuevas escuelas, nuevos hospitales, y nuevas casas de habitación.
En nuestro país creo que debe haber alguna prision decente y humana, pero en la gran mayoría son indecentes e inhumanas. Aun habiendo prisiones decentes y humanas, no son buenas prisiones. Porque no hay buenas prisiones, no puede haber buenas prisiones, del mismo modo que no puede haber una buena violación, un buen asesinato o un bello cáncer.
Aunque al parecer exista una clara superioridad en la prisión “A”, que sea mas ventilada, mas cómoda, ó mas clara que la prisión “B”, eso no quiere decir necesariamente que sea mejor, la prisión “A”, puede estar llena de virtudes o reglas hipócritas, que hacen mas daño, a un preso sano y fuerte, que los parásitos, la basura, y los golpes de la prisión “B”, aun a aquellos que no son del tipo criminal convencional.
Buenas prisiones. ¿Buenas para que? Buenas para algo que no sea aumentar la presunción y el contento de la Sociedad.
En el mejor de los casos, la prisión es una forma tan poco natural de la separación de las personas de la vida normal, que las autoridades se comportan como padres demasiados severos, religión demasiado celosa, o cualquier otra organización bien intencionada que impide a los ex reclusos, que al recobrar la libertad, vuelvan a asumir un papel natural en el mundo social.
La falla en las reformas carcelarias, consiste en que casi siempre se ocupan de mejorar las instalaciones de la cárcel, pero nunca del prisionero.
A mi juicio los fiscales de la criminología moderna, son en realidad más duros que los jueces de la Inquisición, no tiene nada de raro que se condene a solo cinco años a un desgraciado, que ahora es penado con la pena máxima.
Si un hombre es incurable, podrido moralmente, si es homicida, torturador y un aberrado violador de niños, entonces no va a ser mejor, cuando salga de la cárcel al cabo de cinco años. Hay que encerrarlo de por vida y para siempre, pero, repito, no como venganza, sino del mismo modo que apartamos, en sitios especiales a los enfermos de Lepra incurable.
Pero lo que más me gustaría que esa condición de incurable, sea calificada, no por un Juez, un Fiscal, o un Jurado, sino también por psiquiatras reconocidos, llamados por el Tribunal, y veamos si no es mas útil tratar de curar las personas, en vez de enseñarlas a matar en escuelas del crimen, que son las cárceles actuales.
ISILO
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